«Si desde el punto de vista lingüístico el analfabeto es aquel o aquella que no sabe leer y escribir, el analfabeto político -no importa si sabe leer y escribir o no- es aquel o aquella que tiene una percepción ingenua de la realidad social que, para el o ella, es un hecho, dado algo que es y no que está siendo. En este sentido, muchos analfabetos y semianalfabetos desde el punto de vista lingüístico, son, sin embargo, políticamente instruidos, mucho más que ciertos letrados instruidos y en esto no hay ninguna razón para asustarse. La práctica política de aquellos su experiencia en los conflictos en el fondo de la verdadera comadrona conciencia les enseña lo que los últimos no aprenden o no consiguen aprender de sus libros.
Una de de sus tendencias es a huir de la realidad concreta -una forma de negarla- perdiéndose en visiones abstractas del mundo. De cualquier manera, no le es posible escapar de la realidad en la cual continua, aunque sin asumir críticamente la presencia de ella. Si es un científico trata de esconderse en lo que se considera neutralidad de su actividad científica, indiferente al uso que haga de sus descubrimientos, sin interesarse ni siquiera por pensar al servicio de quién trabaja. Casi siempre cuando se le interroga sobre ello responde vagamente que está al servicio de los intereses de la humanidad. Si es un religioso, establece la imposible separación entre mundanidad y trascendencia. Si opera en el campo de las ciencias sociales, trata la sociedad en cuanto a objeto de estudio, como si no formara parte de ella. En su decantada imparcialidad, se aproxima a la realidad en estudio con guantes y mascaras para no contagiar, para no contagiarse...
Su concepción de la historia es mecanicista y fatalista. La historia es lo que fue y no lo que esta siendo, y en lo cual se gesta lo que está por venir. El presente es algo que debe ser normalizado y el futuro, la repetición del presente. Lo que significa el mantenimiento del statu quo.
A veces sin embargo el analfabeto político percibe el futuro no como repetición del presente, sino como algo preestablecido predeterminado. Son esas visiones domesticadoras del futuro. La primera domestica el futuro reduciéndolo al presente que debe ser repetido; la segunda lo reduce a algo inexorable. Ambas niegan a los seres humanos como seres de la praxis, y al hacerlo, niegan también la historia. Ambas padecen de falta de esperanza.
El analfabeto político, experimentando un sentimiento de impotencia frente a la irracionalidad de una realidad alienante y todopoderosa, procura refugiarse en la falsa seguridad del objetivismo.
A veces en lugar de ese refugio se dedica enteramente a prácticas activistas. Tal vez se podría comparar al “analfabeto” político, entregado a esas practicas, con el otro analfabeto, el que leyendo mecánicamente un texto no percibe sin embargo lo que lee. En ninguno de esos casos puede comprender a los seres humanos como presencias en el mundo, como seres de la praxis, es decir de la acción y la reflexión sobre el mundo.
La dicotomía entre teoría y practica, la universalidad de un conocimiento exento de condicionamiento histórico-sociológico, el papel de la filosofía como explicación del mundo e instrumento para su aceptación, la educación como pura exposición de hechos, como transferencia de valores abstractos, de la herencia de un saber casto, todo eso son creencias que la conciencia ingenua del "analfabeto" político siempre proclama.
Para una conciencia de ese tipo es difícil entender la verdadera imposibilidad de teoría sin práctica, de pensamiento sin acción transformadora sobre el mundo, saber por saber, teoría que solamente explique la realidad y la educación neutra.
Por otro lado, cuanto mas refinada es la conciencia ingenua del "analfabeto" político, tanto mas refractario se hace a la comprensión critica de la realidad.
Si no superamos la práctica de la educación como pura transferencia de un conocimiento que solo describe la realidad, bloquearemos la emergencia de la conciencia crítica, reforzando así el "analfabetismo" político.
Tenemos que superar este tipo de educación -si nuestra opción es realmente revolucionaria- y reemplazarla por otra, en que conocer y transformar la realidad sean exigencias reciprocas.»
Extracto del libro "La importancia de leer y el proceso de liberación" de Paulo Freire. Siglo XXI Editores, 2003.
4 comentarios:
Bastante pintoresco el articulo pero hay un punto en el que disiento dice ¨...y el futuro, la repetición del presente.¨ esto para mi manera de ver es una pifia barbara, si consideramos tal cosa no existiria el progreso y estariamos estancados de forma eterna o sea sin tiempo.
para mi sos una loco delirante que te queres hacerte el filosofo, un consejo gratis deja de drogarte y mira un poco a tu alrededor, no busques fantasmas,decicate a leer y progresar y no ser un mierda mas que con palabras dificiles quiere trascender.payaso
Un consejo gratis martín: lee bien antes de batir cualquiera, no hay palabras difíciles, al menos en ese texto. Y además, nadie te bardeó. Cualquiera bardea y se la banca en comentarios casi anónimos en internet. Con lo que tu intención de bardear no te deja más que como un navo que anda dando vueltas por la red. Igualmente gracias por decir lo que pensas. Salutes.
Hola...Por más insignificante q puede ser mi comentario lo que voy a decir es lo q reflexione acerca del texto de freire.
Al referirse al analfabeto politico llegue a entenderlo como q hay mucha gente q puede llevar ese nombre..En realidad muchos viven inmersos en ese tipo de vida simple, sin querer adentrarse en los conocimientos mas alla de lo q plasma un libro o un maestro...tampoco creo q vivir conociendo por conocer sea el motor de la vida de uno...pero libra de muchos prejuicios y hace de la vida mas interesante...voy a recomendar un libro "Del sentimiento tragico de la vida" de Unamuno...Hay capitulos q plantean esto de la busqueda del ser humano, de la necesidad de conocer... tiene bastante q ver con lo retratado por freire...
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