miércoles, 19 de noviembre de 2008

Estoy inconfortablemente... ¿qué?... Hoy no me encuentro...
Siento vacío en mi mente, siento que no soy, no existo... ¿cuándo se es?
¿Cuándo vos te acuerdes de mí?
Y a los gritos no se puede hablar....
El que tiene puede. Yo no tengo; creo que puedo.
La “verdad” no tiene forma, y ser bueno ¡qué enfermedad!
Tampoco lloremos, igual ellos lloran también...Sufren por estar igual de solos, por
No sentirse amados...¿ y el amor? ¿se necesita?
Si somos pensantes, nos diferenciamos, amamos...¿por qué no nos damos las manos?
A veces se quiere morir y todos los días se muere... o nunca lo sabré...
Quizás sólo se apaga la luz y ya no estás.
Pero pensar así no te hace más poderoso, ni tampoco rico... Y no cambies el mundo
porque nadie quiere, porque están confortablemente.... ¿qué?



Pakkks

lunes, 17 de noviembre de 2008

Divertidos hasta la muerte (Parte II)

... Los hombres que controlan el firmamento social hacen los posible por obtener más beneficios, y la forma que los define es la de insectos invisibles que succionan los fluidos corporales humanos. También succionan los fluidos corporales del planeta: petróleo y recursos naturales, ya sea el agua dulce, los bosques o las riquezas de la tierra destinada al monocultivo de soja. Se trata de grandes corporaciones, que adquieren vida en la bolsa de valores donde se compra y se vende y se invierte en acciones de esas corporaciones multinacionales. Una de las entidades gigantezcas es la industria del armamento militar.
Así el gran capital decide: pone y saca presidentes, puede desestabilizar una economía cuando ésta no le es favorable e implantar un poder afín a los objetivos de ese capital internacional. Los objetivos son obtener ganancias hasta del último rincón oscuro del planeta, y no se preocupa por la pobreza que genera, pues ésta, en todo caso, es necesaria para el funcionamiento del sistema.
El capital organiza tanto la «vida» como así también los estudios que las personas siguen para convertirse en “profesionales”. La educación, profundamente influenciada y/o utilizada por el capitalismo (y/o hija de éste, en cuanto a la “moderna”), sirve como el punto de partida para crear personas abocadas -eso y sólo eso- a una u otra tarea dentro de la línea de ensamblaje de la gran máquina de la sociedad capitalista, y un ejemplo es la organización científica del trabajo, que al parecer se ha trasladado a toda la vivencia humana. Así, por sociedad capitalista se entiende que la sociedad ha caído en un profundo y hondo verticalismo donde cada parte entra en el juego de la oferta y la demanda y en donde las diferencias son, por ende, cada vez más acentuadas. La estratificación social –la desigualdad verticalizada- fue asimilada por el capitalismo, que le dio un nuevo ideario acorde a él mismo. Estas desigualdades son utilizadas entonces para imprimir los patrones de pensamientos que diferencian a cada estrato social para así ser legitimadas cuando son reconocidas como lo “justo conocido” por el ideario colectivo. Mediante la creación de patrones de pensamiento acordes se obtienen operarios –llamados “profesionales”- que son destinados al área que les corresponda dentro de la gran industria vertical capitalista: en donde existe un lugar primordial, la “cima”, y una zona baja paupérrima, la de desechos industriales. Dentro de los dos extremos, el «común» lucha por escalar lugares y no descender e ir perdiendo paulatinamente su status. Y es aquí en donde el sistema organiza la vida, pues crea un ideario de mejores y peores (lugares), que se traslada a la vivencia diaria de los seres humanos alentando la competencia encarnizada entre ellos y por ende la desigualdad y la exclusión. Y por esto, no es sorpreza que en cada “estrato” exista esta noción de «mejores y peores», noción tan artificial y funcional al sistema como falsa. Un ejemplo corriente de ésto es la idea de que existen mejores carreras de estudios que otras, cuando en realidad, sólo se trata de carreras con más salida y/o complejidad, que son aquellas más o menos utilizadas y requeridas de acuerdo a los objetivos del sistema capitalista.
Volviendo al tema principal, ya que el capital organiza la vivencia, no es sorpresa que también organice los gobiernos. Las guerras se transforman en instrumentos capitalistas de la competencia por obtener más (poder), a diferencia de antes, ahora el objetivo de ésta es la consecución de más beneficios (profit); los presidentes son puestos por corporaciones y/o élites económicas (incluso las de carácter “nacional”), más que por el llamado «pueblo»; la religión, en general, aporta al ideario la noción de la existencia de un ser superior –un Dominador-, y al mismo tiempo la legitimación de la sumisión a un poder supremo: primera desigualdad legitimada. El punto importante es sobre los “intérpretes” de ese poder supremo, que, de alguna manera, colaboran aceitando los engranes que mantienen en funcionamiento al ideario colectivo alineado al sistema dominante en cuestión.
Por otro lado, estos patrones de pensamiento son transmitidos a través de la televisión, modificando la cultura (o inluso creando una alternativa) que cobra forma en el ideario. Así se mantiene a los humanos «entretenidos», en el doble sentido de ocupados y divertidos, mientras se les imponen formas de pensar y ciertas conductas determinadas.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Reinas adolescentes

En estos tiempos actuales la imagen de la mujer –en occidente- se ha reducido a un simple objeto para tener en la mesita de luz. Una muñequita hermosa con la cual jugar, mostrar y hacer envidiar. A todos les gusta lo mismo, exceso de todo, de boca, de pechos, de cola, de flacura... En las ideas, son estas nociones físicas generalmente imperantes, lo que trae aparejado el aumento de enfermedades como la bulimia o la anorexia.
Y aunque la mujer actual crea que se ha liberado de todo en esta sociedad machista, por el hecho de votar de trabajar y demás... todavía se puede sentir alrededor todo ese aire de opresión, pero esta vez ya en modelos estéticos impuestos culturalmente. Inclusive las que se llaman feministas, quieren lograr las mismas cosas que el hombre y ponerse al lado de él, cuando en realidad la mujer es diferente al hombre desde la naturaleza física, hasta en sus sentimientos y la forma de ver la vida.
Pero, ¿por qué la mujer es diferente al hombre?
Para empezar, somos de la misma especie, humanos, pero en cuanto a lo físico tenemos diferentes órganos sexuales. Las mujeres tienen la capacidad de cobijar por nueve meses un ser en gestación en su cuerpo. Eso ya les da otra sensibilidad, otras cosas en que pensar, otra forma de ver y actuar. Mientras el hombre se puede marchar y no reconocer a ese hijo como suyo, la mujer casi nunca deja a ese ser al abandono.
Las mujeres evalúan contenidos racionales no sin su significado emocional, mientras que los hombres separan: esto es racional, esto es emocional. La mujer tiene otra sensibilidad, y a veces no puede dejar de preocuparse por todo, por todo lo que sucede a su alrededor, debe ser ese instinto de querer cuidar de todo.
Son diferentes a los hombres porque al ser más sensibles, son también más frágiles en cuanto al hecho de realizar trabajos pesados, lo que no significa que no pueda, sólo que es más delicada, y por algo debe ser, la naturaleza es sabia.
La fuerza de la mujer viene por otro lado: el poder de seducción que tiene una mujer, no lo tiene el hombre. Tal vez ella debería empezar a usarlo mejor y con mejores fines, no siempre la sexualidad es el fin de la seducción.
Por ende, la mujer de hoy debería dejar de lado esos estúpidos modelos televisivos y de revista -en cuanto pretenda imitarlos- que sólo le traen más conflictos y hacen cambiar de rumbo su visión de la vida, sólo hacia fines machistas –con lo que la línea de dominación sigue siendo la misma.
Ya que lo natural es de por sí hermoso, quizá deberíamos fijarnos más en las cosas más simples... ahí se podrá encontrar la belleza, esa que no es producida en serie con carrocería de plástico.

ShiNe

La «reina adolescente»
por Syd Lemon

Estando en la niñez te preguntaron dónde estaba él.
Ahora lindando la adultez tenes cientos como aquel
que te observan en papel o ven tus fotos en Internet.
Los tenes admirados por tu cuerpo escultural,
delgado y esbelto, casi perfecto, casi celestial,
creado sólo por el gusto de la sociedad.
Eres la «reina adolescente»,
tu mirada imita a la de una matriarca
pero tu alma no es más que la de una pequeña malcriada.
Tus ojos reflejan la esperanza en la fama
y tu sonrisa, la de una cortesana.
Cambiaste la niñez por la pseudodesnudez.
Los niños te ven,
y los tuyos lo harán también,
si no es que alguna vez
decidís donar tus óvulos en algún bazar inglés.
Apareciste de la nada,
mediante algún show de preventa,
y sin darte cuenta
ahora sí que estás realmente a la venta.
El verde billete corre por la gaveta
del empresario acaudalado,
que trafica con esculturales cuerpos
que pagó bastante baratos.
Te armaron con pechos más prominentes,
labios y glúteos más acolchonados.
Ahora ya sos casi de plástico,
otra muñeca de alta tecnología para el Mercado.
Y te convertís en el blanco de las cámaras,
que no les importa cómo eras antes que las encararas.
Buscan tus sectores anteriormente resaltados,
aquellos que hacen que los hombres se pongan desesperados.
Y van como perros alzados, babeando y jadeando,
en busca de tu cuerpo finamente fotografiado.
¿Y te das cuenta que en el quiosco de revistas,
te ven porque casi nada tenes puesto encima?
Niños, adolescentes,
adultos y gerontoindescentes
te ven, creen que te huelen, y excitados se sienten.
Nunca consideraste la pornografía
pero tampoco te diste cuenta que esto es en realidad una pasantía.
Y vas a las fiestas a tomar champagne,
pero sabes que algún momento te va a tocar entregar.
Y eso será como pagar,
por las fotos y publicidad que tuviste al entrar.
Así te venderán al mejor gerontoindescente
que tu agente te presente.
Siempre una parte importante del trato es ir a la TV,
Reina adolescente,
cantarás, bailarás y patinarás,
incontables sandeces hablarás
plumas en el culo usarás y problemas adrede te crearán.
Tu cuerpo y tu dignidad nunca te pertenecerán.

Te implantaron globos que mejor hubieses usado para tu fiesta de 15 años,
y encima te tienen que refaccionar años tras años.
Pero no obstante esto será hasta que tu cáscara ya no soporte otra mejora,
ese será el momento en que se acabe tu superficial hora.
Reina adolescente,
ingenua creíste en las exposiciones universales.
Como parte de ellas sos un objeto más,
sin valor personal, sin valor real.
Tu belleza fue inventada por el mercado,
a ver qué más podría El crear de nuestro agrado.
Reina adolescente,
en un instrumento más te has transformado,
miles quieren ser como vos para ser de agrado,
y eso no es más que otra forma de idiotización para el mercado.
¿No es triste que a esto hayamos llegado?

Por las noches ella sueña aún con el príncipe encantador
pero en la mañana no conoce más que a otro bello embaucador.
Reina adolescente:
de niña a adulta en pocos años
por las presiones de los mercados.
Reina adolescente ¿dónde carajo has estado?

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Aquellos analfabetos políticos.

Para empezar a pensar:

«Si desde el punto de vista lingüístico el analfabeto es aquel o aquella que no sabe leer y escribir, el analfabeto político -no importa si sabe leer y escribir o no- es aquel o aquella que tiene una percepción ingenua de la realidad social que, para el o ella, es un hecho, dado algo que es y no que está siendo. En este sentido, muchos analfabetos y semianalfabetos desde el punto de vista lingüístico, son, sin embargo, políticamente instruidos, mucho más que ciertos letrados instruidos y en esto no hay ninguna razón para asustarse. La práctica política de aquellos su experiencia en los conflictos en el fondo de la verdadera comadrona conciencia les enseña lo que los últimos no aprenden o no consiguen aprender de sus libros.
Una de de sus tendencias es a huir de la realidad concreta -una forma de negarla- perdiéndose en visiones abstractas del mundo. De cualquier manera, no le es posible escapar de la realidad en la cual continua, aunque sin asumir críticamente la presencia de ella. Si es un científico trata de esconderse en lo que se considera neutralidad de su actividad científica, indiferente al uso que haga de sus descubrimientos, sin interesarse ni siquiera por pensar al servicio de quién trabaja. Casi siempre cuando se le interroga sobre ello responde vagamente que está al servicio de los intereses de la humanidad. Si es un religioso, establece la imposible separación entre mundanidad y trascendencia. Si opera en el campo de las ciencias sociales, trata la sociedad en cuanto a objeto de estudio, como si no formara parte de ella. En su decantada imparcialidad, se aproxima a la realidad en estudio con guantes y mascaras para no contagiar, para no contagiarse...
Su concepción de la historia es mecanicista y fatalista. La historia es lo que fue y no lo que esta siendo, y en lo cual se gesta lo que está por venir. El presente es algo que debe ser normalizado y el futuro, la repetición del presente. Lo que significa el mantenimiento del statu quo.
A veces sin embargo el analfabeto político percibe el futuro no como repetición del presente, sino como algo preestablecido predeterminado. Son esas visiones domesticadoras del futuro. La primera domestica el futuro reduciéndolo al presente que debe ser repetido; la segunda lo reduce a algo inexorable. Ambas niegan a los seres humanos como seres de la praxis, y al hacerlo, niegan también la historia. Ambas padecen de falta de esperanza.
El analfabeto político, experimentando un sentimiento de impotencia frente a la irracionalidad de una realidad alienante y todopoderosa, procura refugiarse en la falsa seguridad del objetivismo.
A veces en lugar de ese refugio se dedica enteramente a prácticas activistas. Tal vez se podría comparar al “analfabeto” político, entregado a esas practicas, con el otro analfabeto, el que leyendo mecánicamente un texto no percibe sin embargo lo que lee. En ninguno de esos casos puede comprender a los seres humanos como presencias en el mundo, como seres de la praxis, es decir de la acción y la reflexión sobre el mundo.
La dicotomía entre teoría y practica, la universalidad de un conocimiento exento de condicionamiento histórico-sociológico, el papel de la filosofía como explicación del mundo e instrumento para su aceptación, la educación como pura exposición de hechos, como transferencia de valores abstractos, de la herencia de un saber casto, todo eso son creencias que la conciencia ingenua del "analfabeto" político siempre proclama.
Para una conciencia de ese tipo es difícil entender la verdadera imposibilidad de teoría sin práctica, de pensamiento sin acción transformadora sobre el mundo, saber por saber, teoría que solamente explique la realidad y la educación neutra.
Por otro lado, cuanto mas refinada es la conciencia ingenua del "analfabeto" político, tanto mas refractario se hace a la comprensión critica de la realidad.
Si no superamos la práctica de la educación como pura transferencia de un conocimiento que solo describe la realidad, bloquearemos la emergencia de la conciencia crítica, reforzando así el "analfabetismo" político.
Tenemos que superar este tipo de educación -si nuestra opción es realmente revolucionaria- y reemplazarla por otra, en que conocer y transformar la realidad sean exigencias reciprocas.
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Extracto del libro "La importancia de leer y el proceso de liberación" de Paulo Freire. Siglo XXI Editores, 2003.